No hay mejor perspectiva del Survival Team, la temática llevada a cabo en el Campamento de Semana Santa, que la de los propios participantes, los pioneros. Para ello, aquí tenéis las declaraciones de dos pioneros, uno de cada comando.

 

La Sargento Echo (Elena), nos cuenta lo vivido por el Comando Zulu: “El viernes, primer día del campamento, nos llevaron a Villaluenga del Rosario. Allí nos dejaron con el Kit de Comando,  con un móvil, un walkie e indicaciones. Entre ellas, había que buscar un sitio para dormir. A cambio de servicios, conseguimos que nos dejarán la plaza de toros. Al día siguiente, sábado, comenzamos a andar. Hicimos la primera parada en los Llanos del Republicano. Cerca de allí nos hicieron unas pruebas y llegamos al Puerto del Correo, donde comimos. Cuando íbamos camino del refugio donde dormiríamos, nos encontramos que estaba lleno. Acabamos durmiendo en mitad del campo, esa noche fue muy extresante, pero divertida. El domingo, andamos hacia el Cortijo de Líbar, donde nos encontramos con el Comando Yankee. Completamos unas pruebas decisivas y comimos. Volvimos a emprender camino hacia Grazalema, esta vez todos juntos. Una vez allí, nos llevaron hacia Benamahoma, donde cenamos y dormimos. Finalmente, el lunes valoramos el campamento y volvimos a Cádiz.

Personalmente, para Elena “Ha sido un campamento muy divertido, en el que hemos tenido experiencias nuevas, aunque algunas un poco estresantes, pero siempre hemos sacado algo bueno. Creo que hemos aprendido a que cuando no te salgan las cosas bien, siempre hay otra opción. Lo repetiría mil veces.

 

Del Comando Yankee, el Sargento Whiskey (Andrés), nos cuenta la experiencia de su grupo:
El campamento comenzó en Cortes de la Frontera,tras un largoviaje desde Cádiz. Cuando llegamos al pueblo, los responsables nos dejaron y dijeron que iban a aparcar.Tras cinco minutos, nos comentaron que estábamos solos y que buscásemos un lugar donde dormir. Preguntamos en varios sitios y finalmente conseguimos un polideportivo. Tras un rato jugando, cenando y con una persona que casi estropea las luces, nos fuimos a dormir.
Nos levantamos temprano y emprendimos la marcha a muy buen ritmo, tanta que nos hicieron retroceder porque nos tenían encima (cosa notable por los jadeos de Javi por el Walkie). Llegamos a un refugio donde empezamos a preparar la comida, pero nos interrumpieron para una prueba. Tras esta volvimos a preparar la comida, comimos, volvimos a andar y llegamos al refugio donde dormiríamos. Nos mandaron a buscar sobres de colores inexistentes durante 15 minutos. Al volver, nos habían robado casi todas las mochilas, menos las de Felipe y Marta Quero (esta última era misión imposible, de lo desordenada que estaba). Las recuperamos y fuimos a buscar leña. Tras un bombardeo, cenamos y nos dormimos, en una noche con varias anécdotas.
Al día siguiente nos mandaron a los Llanos del Republicano a esperar a alguien que nunca llegó. Volvimos a andar y llegamos a un llano donde estaba el otro comando. Después de una intensa (y breve) batalla volvimos a marchar hacia un cortijo, donde nos enfrentamos otra vez.
Después de comer y descansar marchamos hasta un mesón, donde nos recogieron en coche y nos llevaron a un lugar donde acampar. Cenamos, dormimos y a la mañana siguiente salimos a Cádiz.”

Para Andrés, así fue su experiencia personal: “He ido a pocos campamentos, y menos itinerantes. Con esta mecánica he podido conciliar y relacionarme con gente con la que no suelo hacerlo. Me ha gustado mucho y me gustaría que se repitiera“.